“Aferrarse demasiado tiempo a las ideas convencionales es una fórmula segura para fracasar”
- Kenichi Ohmae
El diseño siempre ha estado presente en la vida humana, dándole valor a los signos y a los símbolos que nos rodean y ha sido una labor tan cotidiana que en los últimos años se ha convertido en una de las disciplinas que se han visto segregadas, permitiendo que otras disciplinas se apoderen de él, quitándole la capacidad de generar ideas o simplemente en ser decisivo para factores de suma importancia.
Actualmente el diseño pasa por una crisis de identidad ya que las agencias o empresas al tratar de reclutar a los nuevos diseñadores se enfocan más en un aspecto técnico, lo que da a entender que si sabes el funcionamiento de tal o cual un programa de diseño o animación, eres el candidato perfecto para el puesto, sin ponerse a pensar que el diseño no sólo es materia práctica sino que es, posiblemente, la materia que guarde más connotaciones dentro de ella.
David Ogilvy en CONFESIONES DE UN PUBLICITARIO se refiere al diseño como el fondo, siendo este más importante que la forma. A partir de esto, no es muy difícil descifrar el papel que funge dentro del mundo de la publicidad y que ha sido una herramienta que se utiliza para vender, es decir, si el diseño es bueno dentro de una campaña las ventas de un producto sin duda subirán. El ejemplo más claro de ello es Coca-Cola, que a partir de la importancia que la compañía le da a este rubro el cual tiene el mismo valor que las otras disciplinas incrementa su valor con una estrategia que ha durado por más de 50 años, al igual que Chevrolet, por mencionar otro ejemplo.
De acuerdo con el estudio que abarcó mas de 200 proyectos entre ellos de diseño gráfico, diseño industrial y de producto entre 1982 y 1987 y tomando en cuenta que las empresas tenían nula experiencia en materia de diseño, las líneas generales revelaron que:
1.- Alrededor del 90% de los proyectos generaron beneficio y se recuperaron las inversiones en un plazo medio de quince meses a partir de la fecha de lanzamiento del producto.
2.- El 48% de los proyectos recuperaron sus costos totales, el desarrollo de proyectos, en menos de un año después de haber lanzado el producto.
Esto es sólo tomando dos puntos de seis que en números nos reflejan que tan bueno es la inversión en un buen diseño y en un buen diseñador.
La valoración cualitativa del diseño vienen ya desde los años 90 y se ha corroborado que el diseño se entiende como un proceso, tecnología o un saber-hacer, una disciplina y finalmente un servicio.
Basándome en “Las 10 reglas básicas para juzgar diseños comerciales” de Adrían Pierini artículo recomendado ampliamente y publicado, nunca habrá que dar por sentado el trabajo de un diseñador, ya que la critica surge muchas veces de un desconocimiento absoluto haciendo juicios sobre su trabajo y capacidades, denostando el valor de esta profesión.

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